El caos estructurado |
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Para elegir entre distintas opciones necesitamos aplicar reglas. Estas reglas son los criterios. Intentaré ir recogiendo aquí los que vaya utilizando explicita o implicitamente. La evidenciaHay tantas razones para sospechar de lo que nos parece evidente a los humanos que parece increíble que gente tan inteligente haya visto en la evidencia un criterio de verdad.
Economía ontológicaTambién conocido como navaja de Occam, este criterio viene a decir que entre dos teorías preferiremos aquella que exija la existencia de menos entidades. Por ejemplo: entre explicar los rayos a partir de las propiedades eléctricas de la materia y achacarlos a la mala leche del dios nórdico Thor, elegimos la electricidad. La idea, obviamente, es evitar que nuestras teorías se pueblen rápidamente de seres fantásticos. La asimetría entre la austeridad intelectual y la ontología manirrota es evidente: mientras que la búsqueda de mínimos nos fuerza al rigor y la autocrítica, la ausencia de disciplina permite la proliferación de los más alocados escenarios. Además, si se trata de comprender, de poca ayuda puede ser inventarse una entidad para justificar otra. Muchas veces se describe este principio como la preferencia por las teorías más simples frente a las más complicadas. El problema entonces es definir qué significa "más simples".
El afán de aventuraCon frecuencia actuamos movidos por el deseo de cambio, por el afán de novedades, de aventura. Este deseo puede manifestarse como juego, exploración, investigación, experimentación... Sea como fuere, la tendencia subyacente siempre es la misma: probar lo otro, lo distinto, lo desconocido, lo nuevo. Que poseamos un instinto inclinado a explorar nuevos territorios no quiere decir que, simultáneamente, el instinto de supervivencia no nos haga conservadores. Lo que somos es el resultado de la tensión entre estas dos tendencias.
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Última actualización: 18-3-2011 |
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