El caos estructurado

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No existe un dios omnisciente, omnipotente y absolutamente bondadoso

La existencia de mal en el mundo hace lógicamente imposible la existencia de un ser omnisciente, omnipotente y absolutamente bondadoso. Si es omnisciente, cuando creó el mundo sabía lo que iba a ocurrir. Si es todo bondad no les hubiese deseado tanto dolor a “sus hijos”. Si es todopoderoso, lo hubiese evitado.

Dicho de otro modo: si Dios es omnisciente y omnipotente entonces es malo, porque permite el dolor de sus criaturas. Si es realmente bueno entonces o no es todopoderoso o es idiota.

Esta argumentación suele ser contestada de modo estándar diciendo que Dios "creo al hombre libre", de modo que el mal proviene del hombre, y no de Dios.

Las contrarréplicas son bastante obvias:

  • Si Dios sabía cuando hizo el mundo cómo iba a ser cada uno de los segundos de mi existencia, ¿qué sentido tiene hablar de libertad? ¿Acaso podría yo haber actuado de un modo distinto al modo en que Dios sabía que yo iba a actuar? Si Dios conocía el futuro de todas sus criaturas, es que dicho futuro estaba predeterminado. Por ello, añadir la libertad de las criaturas al paquete "omnisciente, omnipotente y absolutamente bondadoso" lo vuelve aun, si cabe, más contradictorio y lógicamente imposible. 
  • Si Dios es omnisciente, hay que convenir que cuanto pasa en el universo es porque Él lo quiere. Eso incluye al mal. Si no lo hubiese querido, el mal no existiría. Defender que la fuente del mal es humana es tanto como pretender que algo pasa sin que Él lo quiera, lo cual significa poner límites a su omnisciencia o a su omnipotencia, lo cual nos lleva de nuevo a contradicción.   
  • Especulaciones aparte, tenemos la realidad: es un error hablar de que la humanidad, en conjunto, es libre. Las categorías no pueden ser libres, solo los individuos pueden serlo. Y basta mirar el mundo para darse cuenta de que hay mucha gente que no es libre: ¿son libres los niños que mueren de hambre y de asco? ¿Son libres quienes nacen rodeados de miseria, de hambre, de dolor? ¿Son libres las mujeres violadas por soldados embrutecidos por las drogas? ¿Son libres los que ven sus casas destruidas y a sus seres queridos mutilados o muertos por terremotos e inundaciones? ¿Son libres quienes ven cómo caen las bombas sobre sus cabezas? 

Si un padre dejase que sus hijos se cayesen por un barranco y muriesen, nadie le disculparía diciendo que había respetado su libertad. En este sentido, si un dios omnisciente y todopoderoso existiese, tendría que ser juzgado por genocida. En un juicio así, cualquier abogado le sugeriría alegar enajenación mental.

Siendo un concepto tan absurdo, cabe preguntarse por su éxito. Este quizá se explique por su carecer abstracto. Dioses hubo muchos antes que este, pero eran demasiado humanos, mientras que este del que hablamos es inhumano: carece, en general, del comportamiento caprichoso de los dioses griegos o nórdicos, por ejemplo. El dios único es la evolución natural de las ficciones divinas, un dios carente de debilidades y ajeno, más o menos, a las contingencias de la historia. Supongo que su éxito reside precisamente en su indefinición, en su capacidad de satisfacer el ansia de trascendencia del hombre y, a la vez, servir a todos, ser universal.

Pero claro, al ir perdiendo rasgos, al hacerse ecuménico, al destilarse su esencia, quedó al denudo su completo sinsentido. Que este conocimiento no impida que cientos de millones de seres humanos crean en esta entidad absurda nos dice que la racionalidad apenas es un adorno, quizá una anomalía de la especie.

Para ser precisos habría que haber definido previamente el concepto bondadoso. Sin embargo, para entender lo dicho no hace falta precisar mucho. Basta no considerar bondadoso dejar que la gente muera de hambre, podrida por la enfermedad o destrozada por las bombas.

Solo una cosa más: ¿por qué introdujo el cristianismo la idea de que Dios había concedido libre albedrío a los humanos? La respuesta parece evidente: porque necesitaba hacerlos responsables y poder así amenazarlos con los castigos del infierno. Sin el miedo el cristianismo no hubiese durado dos siestas.


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► Sugerencia para continuar: Einstein, dios y el argumento de autoridad.

Fuentes:

  • Este argumento es conocido como el argumento de Epicuro. Christopher Hitchens lo resume así en God is not Great: ¿quiere dios prevenir el mal pero no es capaz? Entonces  es impotente. ¿Es capaz pero no quiere? Entonces es malevolente. ¿Quiere y es capaz? ¿De dónde viene entonces el mal?".
  • Boecio intenta demostrar en su Consolación de la filosofía que es posible la presciencia y la no necesidad, lo cual es discutible y, lo que es peor, irrelevante, puesto que su dios no solo prevé sino que ordena. Borges desmonta la falacia en Discusión.
  • Hume, en su Investigación sobre el conocimiento humano no ve cómo puede ser Dios causa de todo y, al tiempo, no ser culpable del pecado.
  • En Elogio de la irreligión, John Allen Paulos nos ofrece esta paradoja: si Dios es omnisciente, puede prever todo lo que pasará. Pero al ser omnipotente, puede cambiar las cosas cuando quiera: pero entonces haría falsa su propia predicción.

Última actualización: 17-8-2011


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