El caos estructurado |
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El universo en realidad es completamente caótico: no está regido por ninguna ley, no se da en él causalidad alguna. Las regularidades que se observan en él no son más que largas cadenas de casualidades que antes o después acaban por desvanecerse. Un ejemplo de cadena aparentemente causal y en realidad puramente casual es este mundo que habitamos. El párrafo anterior, casi un trabalenguas, quiere decir en otras palabras que el universo entero, con sus astros y sus microbios, con sus leyes físicas y su historia, con su incesante danza de galaxias y quarks, con todo, podría ser producto del azar, de la casualidad, el equivalente cósmico de tirar al aire un cubo lleno de arena y ver cómo esta, al caer, compone espontáneamente una perfecta copia a escala del castillo de Neuschwanstein. ¿Imposible? No: solo es cuestión de tiempo. Consideremos la secuencia 01234567891011121314151617181920. Es todo un ejemplo de orden, ¿verdad? Imaginémosla ahora con un millón de cifras escritas al azar por delante y otro millón de cifras escritas al azar por detrás. Así vistas, nuestras treinta y dos cifras bien pueden entenderse como una mera casualidad, como una de las muchas secuencias aparentemente ordenadas que pueden surgir entre dos millones de dígitos azarosos. Pues eso puede ser el universo tal como lo conocemos, "un segmento accidental de orden en un mar infinito de caos". |
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Fuentes:
Última actualización: 1-1-2011 |
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